La subida del precio de la vivienda, tanto en compraventa como en alquiler, y el encarecimiento de los alimentos -a raíz de la última crisis de inflación- han hecho mella en el presupuesto de los hogares. Estas dos partidas ya consumen prácticamente la mitad de los recursos de las familias, un 49,2% de media. Ese porcentaje es aún mayor en el caso de aquellas con menor capacidad de gasto. Son hogares que se ven obligadas a destinar un 61,5% de su presupuesto al pago de la hipoteca o el alquiler, a los suministros eléctricos, a los del gas y agua y al mantenimiento de su casa. En su caso, tener que hacer frente a cualquier otro tipo de desembolso se convierte en un lujo difícil de asumir.
Fuente: 20 Minutos